La vuitena arma.

La Vuitena Arma


En nuestro último taller I, preguntaba, qué hacer, cómo posicionarse, delante de atrocidades como la que explicaba haber presenciado la esposa de Mandela, cuando un soldado le abrió el vientre a una mujer embarazada.

Recordé que Marga Ximenez, artista catalana, conmovida al enterarse de un hecho idéntico sucedido en Timor Oriental, con telas recicladas, aguja e hilo, creó una serie de esculturas textiles impactantes, que denunciaban aquella violencia y generaban conciencia en quienes las contemplaban. Las tituló “La vuitena arma”.

Materiales humildes, aguja e hilo, fundiendo arte y denuncia social.

¿Qué hacer? Ojalá yo pudiera aportar algo tan valioso como “La vuitena arma”, pero no es así. Personalmente, me molesta que las emociones que siento, se desvanezcan con el paso de los días sin conllevar ninguna acción concreta y sólida, pero me hago cargo de mi posición y hago lo que siento que sí puedo y quiero hacer, pequeños gestos de amor a la vida.

Nuestro taller es uno de esos gestos de amor a la vida. En él se vincula la relación que tenemos entre nosotras, nuestro trabajo, con un “hacer” en la vida, diferente, que recupera y salvaguarda cosas esenciales.

Ese “hacer” diferente, que acompaña la vida diaria, aunque imperceptible y sutil, a mi me parece absolutamente útil y necesario.

Incluyo una fotografía de las esculturas mencionadas.

[Montserrat F.]

 

Anuncis

2 pensaments sobre “La vuitena arma.

  1. Montserrat,

    És una experiència preciosa aquesta que expliques, que ens serveix com a referent per a tantes vegades que alguna cosa ens afecta molt i creiem que no hi podem fer res.
    Actuar amb el que tinguem a l’abast, donant testimoni d’allò que som, pensem sentim…
    Què vol dir això de la vuitena arma?

  2. Gracias Montesarrat, por recordarnos esta exposición, que yo ya no tenía presente…
    Tengo la sensación de que has ido respondiéndote a medida que escribías… Abrirse a la vida, al amor de la vida, a una mirada des-velada, a un sentir más verdadero… Testimomiar, como dice Rosa, de lo que somos cada día, en nuestra cotidianidad… Cada una a su medida… Unas, unos, hacen arte… Otros, otras lo hacen circular, y nos lo recuerdan en el momento oportuno…
    Yo también, siento a menudo esta urgencia que me embarga, delante de un hecho tremendo, o en presencia de algo profundamente hermoso, ¿qué hacer con esto? ¿cómo licuarlo? ¿cómo integrarlo? ¿cómo dejar constancia?
    Recuerdas el pequeño cuento de los cuatro rabinos? El último rabino, el más cuerdo, delante de esta experiencia numinosa, decide hacer un poema a partir de las cosas pequeñas, accesibles, imperceptibles de su cotidianidad… Porque sin estar presente a mi misma, a mi vida y al mundo, sin ser presencia, no tenemos nada que hacer…
    ¿No es este gesto, en definitiva, el más valuoso? No hay gestos pequeños, sólo grandes expectativas (a menudo ilsusorias o engañosas).

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