El último umbral, la última frontera: el fin del miedo

A Stalker, estas palabras entrelazadas

oca-volando.jpg

Un año nuevo, una nueva década, una vita nova. Invocación.

Écrire pour ne pas se perdre.
Comme point d’appui.
Relater pour ne pas perdre.
Pour ne pas se perdre.
Pas autant. (Ch.Maillard)

¿Podremos –podré– desde esa fragilidad que conlleva la apertura alcanzar el último umbral?
¿Sabremos –sabré– traspasarlo a tientas? El miedo soltando la presa, desintegrándose a través de nuestras células.

Derretir ¿horadar? las corazas que acompañan el miedo. Grietas. Resquicios. Por donde respirar.
Sonido de la respiración. El corazón hecho cuenco. Silencio compasivo. Temblor compartido.

Alcanzar esa levedad que hace posible la ofrenda completa de sí mismo.
Un sí mismo mudo, mutante, mudando en todos.

Des-prender(se). La última lección.

Tal vez, solamente desde la levedad podemos ¿podré? cruzar, alegres, indemnes, sin peso, el último umbral. La frontera abrasiva.

Nada tenido. Nada perdido. Nada temido.

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10 pensaments sobre “El último umbral, la última frontera: el fin del miedo

  1. ¡Cuanta belleza!
    Palabras bálsamo, que llegan al corazón, al alma y se tranforman en poderosas alas que me permiten volar lejos, conmovida.
    Muchas gracias Muriel.

  2. I, també, quanta emoció!
    Quina fortuna arribar a la fi de la por! Sabré, podré?, voldré?, algun dia, aconseguir aquesta levitat? Humilitat. Moltes gràcies!

  3. Muriel, que belleza , leer y sentir el tacto con el que acaricias las palabras.

    Cierro los ojos y florece la imagen “el corazón hecho cuenco”.
    Que hermoso este sentir ¡!!

    Cuando NO vivimos en el miedo, nos abrimos a la vida y ésta se transforma. Deja de ser una cuesta arriba y un esfuerzo constante, para pasar a ser una experiencia hacia lo desconocido, una aventura que nos lleva a lo más profundo de nuestro ser, a nuestra belleza, a nuestra comunión con el todo.

    Gracias como siempre por tu aportación constante.

  4. Inmenso (y pequeño, aún más pequeño) y conmovedor texto, Muriel, que no sé cómo agradecerte

    le acercaré la brasa, y el cuenco en el que hemos incrito manos, corazón y vida,

    las palabras en francés del “Gólem-Fragilidad” son, cómo no, de Chantal Maillard: su respiración, siempre

    un regazo para ti

  5. Montserrat: tu comentario-aullido me ha conmovido… Las palabras pueden ser sin duda alas poderosas que nos llevan lejos. A veces son tan sólo diminutas plumas, plumón que calientan las frías noches invernales de todo corazón… O brasas resquebrajadas sobre las que acurrucarse y hacer acopio de fuerzas… Gracias.

  6. Susanna: tus preguntas, sí, estas preguntas sin respuestas son los remos que empujan nuestra barca, las que dinamizan y orientan/desorientan nuestro viaje… Las que nos recuerdan que no sabemos. Humildad, sí.

    La levedad invita a des-hacernos también de saberes, a continuar el camino ligeros de equipaje. Pues en el último umbral todo saber es abrasado ¿abrazado?

    En todo caso, abrazos para ti.

  7. Querida Anna: Como siempre, tus palabras se deslizan en la médula de mi sentir… Tal vez el poema nos abre ese pensar táctil, un pensar desde los sentidos, un pensar con las manos, con el cuerpo, reconciliándose la inteligencia con la sensación, con el sentir, con el afecto. Dejándonos conmovidas, conmocionadas, cómplices.

    Tal vez, el trabajo con el corazón sólo puede hacerse desde el corazón mismo. Hecho cuenco.

    El miedo, sin duda, viene encadenado al control y a los juicios que a su vez encadenan al corazón, lo apesumbran.

    La levedad, ella, solamente danza en el hueco vacío del cuenco.

    Allí nos encontramos.

    Siempre.

  8. Querido Stalker: agradezco el calor, la luminosa dulzura de esa brasa que acercas a mis palabras.

    Agradezco el cuenco, tu cuenco abierto, tantas veces volcado sobre el mío que ya no sé lo que es tuyo, lo que es mío…

    Agradezco que traigas contigo, una vez más, las palabras de Chantal que hacen nuestra respiración más profunda, nuestra palabra más frágil, nuestro cuenco más poroso…

    Alli permanezco. En el regazo.

  9. Querida Muriel:

    ¿Y si en el des-prenderse la concavidad del cuenco fuera la convexidad de un fractal infinito? Lo senti asi en un sueño lúcido.

    Gracias por dibujar ,en este poema- sendero , el filo de la paradoja que abre brecha en el aire. Me dejó sin aliento, despues senti más intensamente la respiración del mundo.

    Una estimadeta

  10. Querida Lola:

    La concavidad del cuenco, convexidad de un fractal infinito… Hermosa imagen que me acompañara largo rato…

    Aprender a vivir en el filo de la navaja paradójica.
    Cuando sabemos perfectamente que en el filo no se puede vivir. Cuando sabemos de sobra que para sobrevivir al desgarro punzante hemos de convertirnos en el filo.

    Ser poeta.

    Y abrir brecha en el aire, como bellamente escribes…

    Allí va mi gratitud para ti.

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