Marina Garcés: “La filosofía nace como arte callejero”

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Entrevista de Angela Molino a Marina Garcés en El País (7 sept. 2015)

Defiende la filosofía como una forma de vida. Un arte que nace en la calle y que continúa sin interrupción en el espacio privado, la casa, un hecho al que han contribuido especialmente las mujeres. Madre de dos hijos, profesora en la Universidad de Zaragoza y ensayista, Marina Garcés sostiene que frente a las preguntas inaugurales de la filosofía –¿cómo vivir?, ¿cómo pensar?, ¿cómo actuar?– debemos dar respuestas y soluciones desde el compromiso común, pero también “mientras hacemos la comida, cuidamos a nuestros mayores, riendo, luchando, amando y contando cuentos”. Primera lección práctica. Esta entrevista se desarrolla en la cocina.

http://elpais.com/elpais/2015/09/04/eps/1441388984_629405.html

Desde la web de Marina Garcés (Barcelona, 1973) http://www.marinagarces.com

“Estudié filosofía en Barcelona, ciudad en la que siempre he vivido. Actualmente soy profesora titular de filosofía en la Universidad de Zaragoza. Mi labor principal se reparte entre la docencia, la escritura, mis hijos i la dedicación al pensamiento  práctico, crítico y colectivo que impulso desde hace años, junto a algunos compañeros, desde Espai en Blanc

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2 pensaments sobre “Marina Garcés: “La filosofía nace como arte callejero”

  1. La identidad no es para mí un concepto primero sino una condición derivada. Es decir, que la identidad como mucho es un efecto, nunca una causa. Es una consecuencia temporal y precaria de conjuntos de relaciones que podemos “identificar” gracias a determinados rasgos, parámetros, comportamientos, prácticas…

    A que le llamas identidad?. En principio habria dos indentidades, la primera, la externa , identidad en la percepcion, juan , pepe, silla, aspecto y conducta si la hubiere. La conciencia estructura un espacio nominado y alli somos.
    La segunda, la identidad externa, esa que me identifica, es un vacio, soy eso que sabe que algo es, esta no se piensa , se registra en un un presente eterno sin pasado ni futuro, y esto no es pensamiento, ideologia o peticion de principio, es un registro fenomenologico. Identidad es lo que no cambia de algo, lo que me permite identificarlo. Ese yo vacio sin contenidos en el que me encontre siendo a temprana edad no es pensable, eso es lo que ve los pensamientos. Hoy la gente esta confundida y toma por identidad lo que cambia , lo que ve. Es imposible mirarse, uno es lo que ve, es objeto lo que esta enfrente de mi, lo que mira. Cuado me paro frente de un espejo no me veo a mi, veo mi cara o mi cuerpo. Pensar que me veo es una tragica confusion. Tampoco puedo amarme, no soy un objeto, mi emocion puede dispararse con la imagen del mimismo, si!, existe tal cosa, existe en mi dialogo interno, en ese dialogo permanente que tomo por cierto y no por una fantasia compensatoria. Pero yo no soy una imagen cambiante, de nuevo, soy lo que mira la imagen. Creo que platon en el fedon al hablar de la filosofia dice que para filosofar hay que sacar el alma del cuerpo, y en o con, no es recuerdo, esa alma sin contaminacion filosofar. Sacar el alma del cuerpo es una muerte reversible, irrevocable condicion para la conducta del filosofar. Digamos que estos personajes entraban en un estado de conciencia alterada o acrecentada depende del gusto. Hoy un llamado filosofo piensa , y piensa sin comprender los mecanismos de conciencia que enmarcan el pensamiento, las condiciones del pensar, y otros como el avalan tal cosa y alla vamos. En las condicines platonicas filosofar era parte de una vida en la que existe el sujeto, su vida, su muerte , y la unica salida, lo trascendente, esa sospecha no fenomenologica e irreductible a un acto de conciencia.

    Mi teclado no tiene acentos. Perdoname por mi forma tosca, brusca, pero escribo mientras pienso para darle forma creo que inteligible al paisaje interno que describo sin pensar en las emociones del probable lector

  2. Chusaj, tu comentario es largo y trae temas que no he podido abordar sin antes dejarlos reposar. Necesité demorar mi respuesta.

    A mí quien mejor me ayudó a desenmarañar este tema de la identidad y del yo ha sido otra filósofa que la que ocupa tu comentario. Hablo de Chantal Maillard (hay varias entradas sobre su obra en esta bitácora). A lo mejor también te sirve su referencia para enfocar tus reflexiones.

    “El que se busca, dice Maillard en “Husos”, se convierte en lenguaje.” Maillard entiende el sujeto como construcción gramatical, lingüística. Concibe el sujeto como una sucesión de estados de conciencia que, mediante la repetición y la identificación, forman una ilusión de continuidad a la que llamamos yo. Repetición de los pensamientos que se suceden en nuestra mente, e identificación con esos mismos pensamientos que, sucediéndose, dan una ilusión de continuidad. Un poco como los fotogramas de una película que, pasando ante nuestros ojos con velocidad y de forma ininterrumpida, dan la sensación de continuidad. El flujo de los pensamientos (sensaciones, percepciones, emociones, ideas etc.) es quien crea, a través de la repetición y de la memoria, ese personaje que llamamos “yo” y al que conferimos una identidad a la cual nos apegamos. Es imposible experimentar la sensación del yo disociada de alguna emoción o pensamiento. ¡Pruébalo!

    “Conocer a alguien, dice Maillard, es haber asistido a sus repeticiones”. Lo que ocasiona la impresión de identidad, la propia como la ajena, es la reiteración de un mismo comportamiento, un patrón reconocible en el tiempo. Es así como reconocemos al otro como tal, confiriéndole una existencia (y una identidad) unitaria que, en rigor, no tiene. Es por tanto la mirada ajena (o desdoblada, en el caso de que yo misma sea el objeto de mi observación) la que nos confiere una supuesta identidad, una supuesta existencia como individuos.

    El método de Maillard para desenmascarar la identidad ilusoria de ese personaje llamado “yo” (fuente de apego y fuente de sufrimiento) es la observación (compasiva) de nuestros procesos mentales. Su objetivo: adelgazar a ese yo, desapegarnos de él, para conseguir la calma, la ecuanimidad.

    Espero que encuentres en esta (forzosamente) corta exposición algunos hilos que entretejer con tu paisaje interior…

    Un saludo agradecido, Chusaj, por dejar tus huellas en este cubil lobuno!

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